Arquitecto — Inversor

Trayectoria

Durante años perseguí el sueño arquitectónico con todo

Creía que el talento y el esfuerzo bastaban para construir una buena carrera profesional. Pero con el tiempo comprendí que se necesita algo más: conocimiento, visión y planificación.

Después de licenciarme como arquitecto, tuve la oportunidad de cursar estudios en la Architectural Association School of Architecture de Londres, lo que contribuyó a obtener una sólida formación. Además, en aquellos años trabajé junto a arquitectos como Sir Richard Rogers y Ricardo Bofill, experiencias que marcaron mi manera de entender la profesión. Me enseñaron que la arquitectura no solo transforma espacios, sino también economías, ciudades y formas de vida.

Inspirado por esas vivencias, fundé mi propio estudio y desarrollé proyectos en distintos países y contextos. Dirigía equipos, me asociaba con reconocidos estudios de arquitectura, viajaba, acumulaba experiencia y, sin embargo, no llegaba a obtener los resultados que correspondían al esfuerzo y la responsabilidad que asumía. Esa contradicción me obligó a replantearlo todo: cómo trabajaba, qué valor generaba realmente y cómo podía capturar parte de ese valor.

Con el tiempo entendí que el problema no era la arquitectura, sino la forma en que los arquitectos nos relacionamos con el dinero. Decidí entonces ampliar mi campo de acción: fundé una empresa de arquitectura y construcción (Urbensis Arquitectura, S.L.), comencé a promover mis propios proyectos y cursé estudios sobre desarrollo inmobiliario en ESADE Business School, con el objetivo de incorporar visión estratégica y criterio financiero a mi práctica profesional.

Los puntos se empiezan a unir

Ese cambio de enfoque me permitió ver la arquitectura desde otro lugar.
Empecé a entender que un plano, una distribución o una elección material podían ser, al mismo tiempo, una decisión de diseño y una decisión de inversión. Que un arquitecto que domina ambas dimensiones no depende del cliente: se convierte en el promotor de su propio trabajo.

Así comencé a desarrollar proyectos donde el diseño y la rentabilidad se dan la mano. Inmuebles que no solo se reforman, sino que se repiensan; donde cada metro cuadrado tiene un propósito y cada decisión tiene impacto en el valor final.

Hoy mi trabajo se mueve precisamente en esa intersección entre la arquitectura y la inversión.

Transformo inmuebles obsoletos en activos rentables aplicando criterio arquitectónico y estrategia financiera en cada decisión. Busco demostrar que la rentabilidad no está reñida con el diseño, sino que surge de él cuando se aplica con inteligencia.

Mentoría y Divulgación

De esa experiencia nace mi impulso por compartir lo aprendido.

Como divulgador y consultor, acompaño a técnicos, inversores y particulares que desean tomar decisiones más informadas antes de comprar, reformar o desarrollar un inmueble.

Les ayudo a ver el proyecto desde otra perspectiva: no solo como un ejercicio de diseño, sino como una estrategia que combina criterio arquitectónico, rentabilidad y sentido común.

A través de mis publicaciones, consultorías y mentorías personalizadas, traduzco la complejidad del proceso inmobiliario en conocimiento práctico. Busco que cada persona —profesional o no— entienda cómo pensar un inmueble con visión arquitectónica y mentalidad inversora.

Porque el conocimiento arquitectónico, cuando se aplica con criterio, puede convertirse en una auténtica herramienta de libertad creativa y financiera.

Manuel Zornoza
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