Mi trayectoria como arquitecto comenzó en Madrid y continuó en Londres, en la Architectural Association School of Architecture. Posteriormente, trabajé junto a arquitectos como Sir Richard Rogers y Ricardo Bofill, experiencias que marcaron mi manera de entender la profesión. Aprendí que la arquitectura no solo transforma espacios, sino también ciudades, economías y formas de vida.
Inspirado por aquellas experiencias, fundé mi propio estudio en Madrid y Pekín, desde donde desarrollé proyectos en distintos países y contextos. Algunos de forma independiente y otros en colaboración con reconocidos estudios como Nieto Sobejano Arquitectos y Cruz y Ortiz Arquitectos. Aquella etapa me permitió abordar proyectos de escalas muy diferentes y adquirir una perspectiva más amplia de la profesión.
Con el tiempo comprendí que la arquitectura no termina en el diseño. Cada proyecto implica decisiones constructivas, económicas y estratégicas que son tan importantes como las propias decisiones arquitectónicas.
Esta forma de entender la profesión me llevó a incorporar la inversión inmobiliaria a mi actividad, participando directamente en todo el proceso: desde la identificación de una oportunidad hasta su diseño, construcción y comercialización.
Hoy aplico esta experiencia tanto en mis propias operaciones como arquitecto-inversor como en proyectos desarrollados junto a clientes e inversores.
Mi enfoque consiste en integrar arquitectura, construcción e inversión inmobiliaria bajo una misma visión, con el objetivo de crear espacios de calidad y generar valor a través de cada decisión.